viernes, 5 de mayo de 2023
jueves, 20 de abril de 2023
martes, 12 de abril de 2022
Entrevista Canal 8 - Marzo 2022: un pico de inflación mensual
Entrevista en Canal 8 Digital, Valle de Uco
martes, 23 de marzo de 2021
martes, 16 de marzo de 2021
miércoles, 17 de febrero de 2021
Clásicos de la Economía 03 - Samuelson y su visión sobre la ARGENTINA
Para escuchar este artículo, haga click aquí.
En los dos artículos anteriores hemos expuesto escuetamente algunas ideas de Paul Anthony Samuelson sobre pobreza y desigualdad, estanflación, control de precios, etc. Este economista es sin dudas un referente de aquellos que se precian como neo-keynesianos. No podríamos concebir al keynesianismo sin el aporte de Samuelson. Siempre es bueno tratar de comprender el pensamiento de “fondo” de un autor de esta talla.
Un tema que no abordamos previamente
fue el de la innovación. Recientemente en nuestro país, hemos asistido a
situaciones en donde hay mucha resistencia al cambio; todo lo que "venga a
romper" con el statu quo es visto como potencialmente peligroso y por lo
tanto, desestimado o desistido. En este artículo quisiera compartir algunos
conceptos del profesor Samuelson sobre esta cuestión y además, pasar revista a
algunas ideas de la visión que tenía este Nobel de Economía sobre Argentina.
Samuelson, la economía de mercado y la innovación para el desarrollo
En una entrevista concedida a la
Enciclopedia Práctica de Economía, y publicada en 1983, se le pregunta si los
problemas que se evidencian en los años precedentes ponen de manifiesto que la
economía libre de mercado no tiene ya razón de ser. A esta consulta, Samuelson
responde “el mecanismo de mercado es un
método eficaz del que no se puede prescindir. Aunque no esté demostrado que sea
el único mecanismo existente ni que dependamos completamente de él, creo que,
tras la mencionada experiencia vivida, cada vez se afianza más la creencia
(considerada desde un punto de vista científico y no ideológico) de que es
sumamente importante que los precios se fijen según las reglas del mercado.”
En otra ocasión se le pregunta si
una buena proporción de los inconvenientes en los países subdesarrollados
surgen de intentar un crecimiento económico que está muy por arriba de las
reales posibilidades de aquellas naciones. A esto responde efectivamente, que
pueden estar en relación directa con los programas políticos “demasiado
ambiciosos”, mas no siempre es necesariamente así.
Ante el reto de las “nuevas
tecnologías”, Samuelson sostenía citando a su antiguo profesor Joseph Schumpeter,
que un proceso de destrucción creativa hace dejar de lado algunos métodos obsoletos
y los reemplaza por nuevos, en beneficio de toda la población. Y advierte que
si una sociedad deja que los grupos cuyos intereses resultan dañados por el
desarrollo se opongan a la innovación, entonces el estancamiento estará
decretado como sentencia segura; siendo entonces, muy conveniente, habilitar un
proceso que propicie los cambios.
Acerca del estado de bienestar,
Samuelson postulaba que el bienestar económico general depende en gran medida
del mercado, mas admite la necesidad de la intervención del Estado como árbitro
garante de un proceso “más humano”. Los objetivos de desarrollo, decía
Samuelson, “sólo pueden alcanzarse en
sociedades disciplinadas y con cierto grado de consenso y no en aquellas
caracterizadas por la lucha de clases y el odio entre pobres y ricos.”
Paul A. Samuelson y la ECONOMÍA ARGENTINA
El profesor Samuelson, keynesiano
de pura ley, miraba con absorto la realidad de la economía argentina allá en la
década del ’70. Ya en aquella época se mostraba estupefacto por la decadencia
de nuestra economía. ¡Y pensar que aún le faltaba ver la década perdida y otros
momentos aún más complicados! En fin… A continuación, expongo textualmente su
pensamiento extraído de un artículo publicado en setiembre de 1971:
"Si se desmorona el sistema
equilibrado mediante el cual Suecia logró generar un rápido progreso técnico en
una estructura de redistribución social, ¿qué abismo puede abrirse? La sombra
en el muro para todos nosotros, me temo, no es la revolución totalitaria de un
Lenin o un Mao. Tampoco un retroceso hacia el laissez faire de la reina
Victoria o del presidente Coolidge. Me
atrevo a decir que Argentina constituye la pauta que ningún hombre moderno
puede contemplar sin persignarse y decir: ‘Dios no lo quiera...’".
En marzo de 1972, Samuelson
escribía:
“Aunque no soy especialista en América
latina, no puedo rechazar la idea de que el crecimiento lento de Argentina o
Uruguay (que llegó a llamarse la "Suiza" de América del Sur) o del
Chile anterior a Allende se relacionase con el hecho de que estas sociedades no
son ni carne ni pescado. Plantean a la industria unas exigencias sociales que
ésta no puede satisfacer en la práctica. La antipatía hacia las empresas y la
forma burguesa de vida ha obstaculizado el rendimiento. Es absurdo seguir acusando
al dictador Perón de un estancamiento de la economía argentina que ha
persistido décadas después de que él perdiese el poder. Pero no es absurdo
deducir que los imperativos populistas de los que Perón se sirvió tan
habilidosamente aparezcan como decisivos en la explicación del milagro del
estancamiento argentino. Hay una frase atribuida a Lenin que viene a decir que
arruinaremos el sistema capitalista corrompiendo su moneda.
En 1945, ningún economista competente
podría haber predicho que países como Argentina o Chile no fuesen a crecer y
desarrollarse poderosamente en el siguiente cuarto de siglo. Con climas
templados, se hallaban en el punto de despegue del progreso rápido. Sin
embargo, aun antes de introducir las correcciones necesarias para su creciente
población, su tasa de crecimiento del producto nacional bruto era casi
desdeñable. ¿Cómo se logró ese milagro? Ya ha pasado el momento de seguir
acusando a Perón del estancamiento argentino. Uruguay, que fue en tiempos la
Suiza de América latina, no tuvo ningún dictador. Sin embargo, consiguió eludir
el crecimiento económico.
¿Por qué? Sospecho que la respuesta ha de
buscarse en la democracia populista. "
En este artículo he querido
recoger escuetamente la visión de Samuelson sobre el problema de la innovación,
la cuestión sobre el sistema capitalista y sus opiniones sobre la economía
Argentina. En próximos artículos seguiremos conociendo un poco más sobre los
“Clásicos de la Economía”.
lunes, 15 de febrero de 2021
Clásicos de la Economía 02 - Samuelson y su visión sobre los grandes temas
Para escuchar este artículo, haga clíck aquí.
En este artículo citaremos algunos postulados del profesor Paul Samuelson sobre temas de gran relevancia en el mundo económico. En una serie de artículos publicados durante la década del 70, Samuelson manifestaba su interés en diversos tópicos, a saber: pobreza y desigualdad, estanflación, control de precios, control gubernamental sobre el mercado de divisas, economía del medioambiente, entre otros. Basándome en el hermoso libro “Economía desde el Corazón” de la Editorial Hyspamérica de 1981, voy a recoger a continuación lo que este nobel de economía pensaba sobre los temas citados precedentemente.
Pobreza y desigualdad
Samuelson mostró sintonía con
algunos postulados hechos por el entonces director del Banco Mundial, Robert McNamara.
Sostenía que el Banco Mundial había estimulado con éxito el incremento del PBI
de algunas naciones pobres, instando a la utilización de incentivos de mercado
y de algunos criterios basados en medidas de rentabilidad. Samuelson reconocía,
asimismo, que el señor McNamara tenía una “lúcicda visión del problema” y que
estaba convencido de que las fuerzas del mercado no podían por sí solas mitigar
“la desigualdad flagrante y la pobreza abyecta”. El profesor Samuelson mostraba
sensibilidad ante estos problemas y se reconocía a sí mismo como parte del
grupo de economistas que abogaba por la mejora en la calidad de vida y que
siempre era deseable aspirar a una reducción sostenida de la desigualdad y a
ampliar la igualdad de oportunidades. Sabía que no se trataba de una tarea
fácil; por ejemplo, no podría lograrse demasiado persuadiendo al Congreso para
que elevara el salario mínimo a expensas del rendimiento del capital. Eso
podría significar una mejora efímera pero quizás perjudicial a la larga, si
los incentivos no eran los apropiados.
Cuando se refería a temas de
igualdad de oportunidades, Samuelson tenía muy en claro que el mérito no lo era
todo cuando una sociedad no trata a todos por igual. Por ejemplo, llegó a
escribir lo siguiente en uno de sus artículos: "Estar
en la pobreza es ser viejo. Ser negro. No haber recibido instrucción. Ser mujer
y cabeza de familia. Los cambios en la composición de la unidad familiar
resultan ser factores cruciales. (…) Dice la Biblia que nadie puede aumentar su
talla en un cúbito por pensar en ello. Tampoco puede usted hacerse blanco,
joven, varón y económicamente acomodado siguiendo un curso de Dale Carnegie de
auto-perfeccionamiento o decidiendo ser enérgico y ahorrador.”
Como lúcido economista, abogaba
por la generación de incentivos que ayudasen a la igualdad de oportunidades,
pero asimismo instaba a evitar el mal uso de estos beneficios ya que la limosna
(o plan asistencialista) conllevaba distintos riesgos.
Sin embargo, él no restaba
importancia al mérito de las personas, ya que celebraba el gran progreso de los
individuos y sus familias en la Alemania occidental y en el Japón de la postguerra,
expresando con claridad que todos los progresos de los campesinos y
trabajadores provenían de su tenacidad y decisión, pero todo esto era posible
en un país que trabajaba sobre la base de la PREVISIÓN y de crecimientos sostenidos
de más del 10%.
Estanflación
En el tema de estanflación, y en
general sobre la confección de política económica, Samuelson sabía muy bien lo
difícil que es caminar en la cuerda floja. A veces, para lograr objetivos de
crecimiento y baja inflación debían adoptarse posiciones intermedias en la
aplicación de recetas que combinaran distintas dosis de política, procurando una
compleja solución de compromiso. En relación al grave problema de la
estanflación, decía textualmente en un artículo de 1973:
"Ha
de rechazarse el consejo de que lo que necesita en el país para quebrarle la
espalda a la inflación es una recesión salutífera. (…) Los controles de precios
no pueden hacer desaparecer la escasez de carne o combustible. Pero desechar el
programa de control es un remedio que puede traer consigo una reactivación desastrosa
de la hoy calmada espiral salarial. Vivimos en tiempos de histeria. Pero lo que
hace falta en la esfera económica es tomar decisiones serenas que no pretendan
acabar con todos los problemas de la noche a la mañana."
En 1974, a propósito de algunos
consejos que Samuelson se atrevía a dar al nuevo presidente, le sugería que siempre
sustituyera la ideología por análisis de costos y beneficios. Más adelante, en
un artículo publicado en 1980, sostenía:
“Yo, por
mi parte, lo que temo es la estanflación. No veo indicios de que estemos
volviendo a la estabilidad de precios. La preocupación por la recesión se
convertirá demasiado pronto en preocupación por la recuperación. Pero ¿Quién
prometió alguna vez al economista político que la vida sería un lecho de rosas?”
(…) "Si
el próximo presidente decide combatir la inflación mediante un programa
resuelto de austeridad fiscal y monetaria, la recesión será profunda y
prolongada. (…) Ojalá hubiese una nueva ‘economía del lado de la oferta’ en que
se pudiese confiar para controlar la estanflación. Pero no la hay. Debería
informar de que existe una nueva escuela, la ‘escuela de las expectativas
racionales’. Sus miembros son optimistas y creen que la inflación se puede
eliminar con poco esfuerzo si el gobierno es capaz de convencer al público de
que está decidido a eliminarla. Pero ni la historia ni la razón nos tientan a
apostar por ellos."
Es interesante notar en el
párrafo anterior que el profesor Samuelson estaba anunciando la llegada de una
nueva escuela, la de la Reserva Federal de Mineápolis, que era muy incipiente y
que consistía en que un gobierno puede eliminar la inflación sin demasiados
costos en términos de crecimiento, siempre y cuando se aplicara una política
creíble por el público en general.
El tema del control de precios
El profesor Samuelson manifiesta
claramente una visión un poco más heterodoxa de las causas de la inflación, ya
que por ejemplo, en la década de los ´70 admitía que el crecimiento en el nivel
general de precios podía provenir en su génesis del incremento en el precio de
las materias primas. Decía textualmente:
“Yo estoy
de acuerdo en que la inflación no es ninguna broma. Pero también sé que las
subidas de los precios del petróleo y la energía en general, y de los precios
de los alimentos y de las materias primas, no son el resultado de una política
monetaria y fiscal poco rigurosa.”
Pero es interesante advertir los
límites del control de precios. Esto decía en marzo de 1980: “(…) Existe una amplia experiencia con los controles
directos de precios y salarios en muchos países y a lo largo de cuatro décadas.
Se reduce a lo siguiente: Los controles funcionan bien un año. Después, los
controles obligatorios se hacen cada vez más ineficaces, menos efectivos y
menos justos."
Medioambiente y opinión pública
En sus numerosos artículos
publicados profusamente en la década del ´70, Samuelson ya admitía que la
preocupación del medioambiente era totalmente legítima. Pero confiaba en los
mecanismos del mercado y en la toma de decisiones por parte de las empresas.
Decía que cualquier imposición para que las empresas eficientizaran sus
procesos productivos, estaba lejos de ser una carga o un peso adicional para
las industrias, y que podrían convertirse en realidad en oportunidades y en
nuevos beneficios; y citaba el ejemplo de los fabricantes de sistemas de
filtrados, de catalizadores y otros dispositivos que ayudarían a atenuar los
impactos en el medio ambiente. También expresó que el peso de la opinión
pública podía acelerar la toma de decisiones en las empresas por el solo hecho
de salvaguardar su propia continuidad.
La importancia de la cooperación y el tema de la inmigración
En julio de 1978, Samuelson
abordaba un tema muy sensible referido a la importancia de la cooperación y del
tema de los inmigrantes. En aquellos años, el debate de la inmigración y su
efecto en la economía era muy álgido (como lo sigue siendo). Este gran
economista advertía sobre la conocida falacia de “masa de trabajo” y lo
importante y necesario que es la cooperación en una economía. Expresaba que una
economía no es juego de suma cero; y contrario a lo que muchos opinaban sobre
la llegada de inmigrantes para unirse a la fuerza de trabajo, él decía que en
realidad estas personas no le quitaban su porción a los trabajadores ya
existentes, sino más bien que la misma torta podía ampliarse dando cabida a más
personas, más salarios y más ingresos. Con esto denunciaba la llamada falacia
de la “masa de trabajo”. Decía textualmente:
“Ni
siquiera es cierto que los intereses de trabajadores, terratenientes y
propietarios de los bienes de capital se hallen en oposición aritmética. No
existe un tamaño fijo de pastel social, de modo que cuanto más vaya a
beneficios y alquileres menos quedará disponible para salarios. Por el
contrario, el total del producto nacional se logra por la cooperación de los
factores de producción: recursos naturales originales, bienes de capital
producidos y dotes humanas modificadas por la formación profesional y la instrucción."
Hasta aquí, estimado lector he querido resumir algunos conceptos muy interesantes del profesor Samuelson que nos ayudan a comprender la visión de este economista keynesiano. A veces, escuchamos hablar a algunos economistas que se dicen a sí mismos “keynesianos” pero en sus conceptos no se recogen los análisis de costos y beneficios, ni las limitaciones que cada política tiene en un momento y en un horizonte temporal, y a veces se ignoran los desincentivos que vienen asociados con alguna política distributiva. Tomando las mismas palabras de Samuelson, diríamos que es necesario “sustituir la ideología por el análisis de costos y beneficios”. En el próximo artículo, expondremos el pensamiento de Samuelson sobre la ECONOMÍA ARGENTINA.
sábado, 13 de febrero de 2021
Clásicos de la Economía 01 - Conozcamos a Paul Anthony Samuelson
Para escuchar este artículo, haga click aquí.
Hace algunos días hablaba con mi amigo José Gudiño respecto a las diferentes escuelas de pensamiento económico, y nos imaginábamos un gran espectro donde se ubicaban los economistas más prominentes de la historia. En un extremo de dicha región, hacia la izquierda, brillan las estrellas de Karl Marx, Engels, y planetoides como Lenin o Trotsky. Hacia la derecha, podríamos divisar las estrellas de Ludwing von Mises, Friedrich von Hayek, entre otros. Obviamente, si quisiéramos encontrar a Milton Friedman lo encontraríamos desde el centro hacia la derecha, bien a la derecha… Y me animaría a decir que un astro que se encuentra destellando en el centro, hacia la izquierda es sin dudas, John Maynard Keynes. Quizás me equivoque, y mi telescopio imaginario esté mal calibrado actualmente, pero por lo menos es lo que podemos divisar ahora según la tecnología y conocimiento de que dispongo. Seguramente, pueda atinar mi visión con el paso del tiempo, y pueda dibujar con más precisión esta constelación. Ahora bien, si tuviera que establecer una de las estrellas que más ha iluminado el camino de los economistas en los últimos setenta años, podría decir sin temor a equivocarme que es la estrella que está bien al centro. Es la que corresponde al profesor Paul Anthony Samuelson, quien con mucha claridad pudo fusionar a Keynes con todos los clásicos anteriores, y formar lo que él mismo llamó como “síntesis neoclásica”.
Fue Samuelson el que más trabajó
en el desarrollo de las doctrinas que iban a dar consistencia a las teorías de
Keynes, con formulación matemática e integración con las teorías precedentes. Fue el primer norteamericano galardonado con
el Nobel de Economía, en 1970. Su mérito no sólo fue la formulación de dichos
planteos matemáticos, sino que también estableció análisis empíricos que
ayudasen a comprender las teorías por él explicadas. Su célebre manual de
economía fue el medio principal con el que el profesor Samuelson pudo
popularizar las teorías keynesianas, haciendo uso del modelo IS-LM y
amalgamándolo con la visión de la microeconomía neoclásica previa. Su obra
sirvió de base para integrar de manera armónica todo el conocimiento económico
existente hasta ese momento, uniendo la visión microeconómica con la
macroeconomía. La sofisticación de su análisis a través de los métodos
matemáticos hizo que la economía como disciplina de estudio fuera categorizada
a niveles cercanos de cualquier ciencia natural. No obstante lo cual, el mismo
profesor Samuelson era consciente de las limitaciones ya que admitía que “la
economía no es una ciencia exacta.”
Si tuviéramos que encontrar a un
economista que pudo reescribir lenguaje terrícola la teoría keynesiana,
poniendo en evidencia las limitaciones del mercado, y exponiendo la necesidad
de la intervención del Estado, el profesor Samuelson sobresale destacablemente.
Es uno de los pioneros que define el rol de los estabilizadores automáticos que
permiten a una economía moderar o suavizar los ciclos económicos. Es uno de los
primeros que aborda la teoría de los bienes públicos y la teoría del bienestar,
entre otras cosas.
Cuando hablamos de la teoría
keynesiana debemos referirnos más al desarrollo teórico de Paul A. Samuelson y
no tanto al propio Keynes. En los próximos dos artículos, quisiera compartir
algunos apuntes tomados de los escritos del propio Paul Samuelson y que hacen
referencia al tema de la pobreza y desigualdad, al grave problema de la estanflación, de la economía del medioambiente y del control de precios. Dedicaré un
artículo específico a ver qué decía este nobel de economía sobre la economía Argentina.
sábado, 30 de enero de 2021
ESTANFLACIÓN, una enfermedad curable
Afirmar que nuestra economía se encuentra sumergida en una profunda “estanflación” no resulta ninguna novedad. Pero no deja de sorprender que sigamos sumergidos en este proceso por tanto tiempo y que no existan indicios de que pronto podríamos salir del fango en el que nos encontramos empantanados. Cuando los economistas hablamos de estanflación, nos estamos refiriendo a un fenómeno que combina inflación persistente con estancamiento económico. Al decir esto, huelga mencionar que otras variables asociadas también muestran un deterioro, a saber: desempleo, pobreza, desigualdad, desinversión, etc.
En el gráfico de abajo, gracias a
la genialidad de www.tradingeconomics.com
puedo mostrarles gráficamente que en los últimos 10 años el producto bruto
argentino solo ha tenido cuatro años de crecimiento positivo, pero si lo
medimos de punta a punta, el PBI ha
caído profundamente, es decir, nuestra economía es más chica que hace una
década: la torta se achicó y los comensales somos, sin dudas, muchos más.
Paralelamente, vemos que el índice de inflación anual es de dos dígitos durante
todo el período, pero lo preocupante es que ha tenido picos enormes de
crecimiento, llegando a más del 50% de variación interanual. Desde 2018, la economía no ha parado de
achicarse y la inflación no ha detenido su alza. Toda una década de
ESTANFLACIÓN, y desde 2018, una ESTANFLACIÓN en grado sumo.
La pregunta válida es ¿cómo
podemos salir de esta situación sin generar aún más costos en términos de
bienestar para nuestra población? Por mucho tiempo, los economistas hablaban de
la famosa disyuntiva de corto plazo entre inflación y desempleo: si queríamos
bajar la inflación, teníamos que soportar contracción económica; y si queríamos
hacer crecer la economía, era válido soportar un poco de inflación.
Afortunadamente, esta disyuntiva no es una ley inmutable, y la ciencia
económica pudo elaborar puntos medios gracias
a teorías como la de las expectativas
racionales. En otras palabras, se podría aplicar un plan de estabilización que converja a niveles de inflación más bajos y
con crecimiento positivo de la actividad económica, ambos objetivos al
mismo tiempo. PERO, para poder lograrlo se requiere un plan creíble y
sustentable en el tiempo. Se requiere un buen diagnóstico inicial, establecer
metas razonables y alcanzables, y disciplina por un buen plazo. Para ello, es
preciso concertar políticas que se instrumenten más allá de un solo mandato
presidencial. Es imperioso poner manos a la obra… ¿Por qué seguir esperando un
milagro? Esto es, a grandes rasgos, lo que planteaba en un artículo publicado
recientemente en el portal INFOBAE. Muchos me criticaron el hecho de no haber hecho
referencia explícita a los pobres y al problema de la pobreza. Créanme: al
hablar de inflación y de falta de confianza en la moneda, de la ausencia de
inversiones de largo plazo, de la falta de un buen clima de negocios, no pienso
específicamente en los ricos o en los sectores más pudientes de la sociedad: de alguna forma, ellos ya tienen sus
problemas resueltos de antemano; pero sin aquellos presupuestos básicos la movilidad social está seriamente dañada. La pregunta que sigue latente es: ¿contaremos
con la voluntad patriótica de concertar políticas estratégicas y de largo
plazo? ¿Podremos retomar una senda de crecimiento sostenido en el tiempo y con
desaceleración progresiva de la inflación? Son interrogantes abiertos que me
gustaría que algún día comiencen a tener respuestas concretas. Un acuerdo
patriótico y de alcance estratégico puede ser UTÓPICO o IDÍLICO. Pero es
estrictamente necesario, y cada vez más urgente.
domingo, 17 de enero de 2021
La imperiosa necesidad de un acuerdo patriótico
Hoy tuve la gran alegría de poder ver publicado un artículo de mi autoría en el principal medio de información de Argentina, y uno de los portales informativos más visitados en América Latina, INFOBAE.
Agradezco la deferencia que ha tenido conmigo el señor Daniel Sticco, quien es el Jefe de Redacción de la sección de Economía del mencionado portal.
Por razones que comprendo y asocio a necesidades editoriales, la Redacción del portal prefirió acortar el punto número 9 como así también la conclusión final. A continuación, comparto el vínculo al artículo tal como fue publicado por INFOBAE y al final agrego los párrafos originales de mi escrito.
Desde ya, agradezco las críticas y los comentarios.
1. "9) Establecer un plan destinado a la urbanización,
acceso al agua potable y cloacas para los habitantes de la nación. Es preciso
dimensionar el costo de estas inversiones y un horizonte claro que permita a
todos los argentinos el acceso a estos derechos básicos que aseguran la
igualdad de oportunidades.
2. [...]
Aunque estos deseos sean idílicos o utópicos, permitámonos soñar y expresarlos. Quiera Dios que nuestros dirigentes logren dejar de lado sus afanes de poder y de gloria personal, y tengan la valentía de sentarse en una misma mesa con aquellos que piensan distinto para poder acordar aquello que nuestra patria y las futuras generaciones tanto necesitan, atendiendo como es debido a los presupuestos básicos de consenso, diálogo social y fraternidad del pueblo argentino."
viernes, 9 de octubre de 2020
Charla sobre temas económicos con "El Republicano"
Compartimos el diálogo que mantuvimos con Ignacio Correa y Agustín Tempesti, del portal "El Republicano" sobre temas de la realidad económica. Compartimos nuestra visión de la economía, de los desafíos económicos y temas de la actualidad. Todo en pos de contribuir al "diálogo socrático" y a la formación del espíritu crítico, que tanta falta nos hace.
Se aceptan comentarios, contribuciones y críticas que serán muy bienvenidas. Para ver la entrevista, haga click aquí.
martes, 22 de septiembre de 2020
Test sobre su escuela de pensamiento económico preferida (o más afín)
Basándonos un test clásico de los años 80, trataremos de identificar sus preferencias en materia de política económica. En este caso hay solo dos grandes visiones: Keynesianismo y Monetarismo. Por supuesto, sabemos que hay más escuelas de pensamiento, pero en la PRÁCTICA, queremos saber con cuál modelo estaríamos "más o menos" identificados. ¿Se anima a hacerlo? Nos hemos basado en un cuestionario de la Enciclopedia Práctica de la Economía, de la Editorial Hyspamérica, 1982).
NO HAY RESPUESTAS CORRECTAS. El resultado final estará entre 0 y 18. Si su resultado está cerca de 0, será una persona con más tendencia a aceptar el pensamiento Keynesiano. Si el resultado le acerca a un valor más aproximado a 18, entonces, podría estar más cerca de un pensamiento monetarista. ¿Jugamos?
Acceda con este link al test: TEST
domingo, 30 de agosto de 2020
Historia de dos ciudades
Algunas notas sobre dos ciudades y
sobre la calidad de las instituciones.
“Historia de dos ciudades”, más conocida con su título original “A Tale of two cities” es una novela del escritor Charles Dickens que describe maravillosamente algunos acontecimientos en los albores de la Revolución Francesa, y cuyos escenarios principales fueron Londres y París. Además de haber descrito con crudeza los hechos vinculados a la revolución, Dickens dibujó retratos de dos ciudades con notorios contrastes. Salvando las diferencias, tomé el título de aquel libro para intitular este breve artículo con el fin de graficar sucintamente dos ciudades que pude visitar hace ya un tiempo. Ambas son capitales estaduales; ambas se sitúan en el país más influyente del mundo en el último siglo; pero ambas denotan grandes diferencias en cuanto a su desarrollo económico e institucional, por lo menos en las últimas décadas.
"Dickens dibujó retratos de dos
ciudades con notorios contrastes.."
En el año 2006, a través de la
beca IVLP del Departamento de Estado de Estados Unidos, por intermedio de la
prestigiosa Fundación Universitaria del Río de la Plata, pude visitar ese gran
país del norte de nuestro continente. Con la expectativa de un joven economista,
soñaba explorar algunos rasgos de la cultura, la política, la sociedad y la
economía de la gran potencia. Dentro de la agenda del viaje teníamos la chance
de conocer varias ciudades, entre ellas, la ciudad de Austin (capital del
estado de Texas) y la ciudad de Harrisburg (capital del estado de Pensilvania).
Debo confesar que previo al desembarco en aquel país no conocía demasiado sobre
los números de dichas ciudades, pero lo que fui descubriendo con el correr de
los días llamó mi atención en grado sumo.
La primera ciudad que visitamos fue Austin. A primera vista aprecié una ciudad pujante, con orden y pulcritud, con nuevas edificaciones y un aire de crecimiento muy evidente. Visitamos el town hall o alcaldía, nos entrevistamos con algunas autoridades municipales (entre ellas con el alcalde Will Wynn) y pudimos conocer de primera mano la visión de sus líderes comunales.
El acceso a los números de la ciudad me proporcionó de inmediato una idea: estábamos visitando una de las ciudades de mayor crecimiento económico y poblacional de los Estados Unidos. Una de las cosas que más capturó mi atención fue que la alcaldía y el consejo deliberante se encontraban en un moderno edificio cuyos ventanales dejaban a la vista de los transeúntes casi todo el interior. Por ejemplo, una persona que caminara por la vereda podría apreciar si el consejo de la ciudad se encontraba sesionando. Todo un diseño pensado para enarbolar los conceptos de Government transparency y open office. Los anfitriones nos dieron cuenta de algunos aspectos que caracterizaban esta política de transparencia gubernamental: por ejemplo, los ciudadanos podían acceder a los informes de comisiones, saber fecha y lugar de las reuniones de sus miembros y con quiénes se reunían; el consejo estaba abierto a la participación de los ciudadanos; todos los proveedores y funcionarios debían hacer la correspondiente declaración de conflicto de intereses y los lobistas debían estar oficialmente inscriptos. En aquel momento, la ciudad contaba con un departamento de Desarrollo Económico que centraba sus esfuerzos en promover las actividades culturales, la expansión de negocios existentes, la creación de incentivos que permitieran la atracción de nuevos emprendimientos, la promoción del turismo, música, entretenimiento y el apoyo de pequeños negocios incipientes. No era casualidad que Austin ostentara la fama de ser la “capital de la música en vivo”.
Luego de un par de semanas arribamos a la ciudad capital de Pensilvania: Harrisburg. El primer lugar que visitamos fue el capitolio, sede del poder legislativo del estado. Se trataba de un palacio centenario que ostentaba una opulencia envidiable, claro y evidente signo de una época de riqueza de un tiempo pasado.
Fuera del impresionante capitolio, la ciudad mostraba menos actividad en sus calles. En términos relativos, esta urbe tenía mucho menos color y pulcritud que Austin, la cantidad de homeless (personas sin hogar) era notoria y muchos negocios tenían sus ventanas cerradas con carteles “out of business”. Ese primer vistazo me dio algunas ideas intuitivas sobre la situación socioeconómica, que luego fueron corroboradas con la contundencia de las estadísticas: una tasa de desempleo superior a la media nacional; tasas de crecimiento poblacional negativas desde los años ’70; una de las tasas de crecimiento económico más bajas del país; el indicador de pobreza marcaba que uno de cada cuatro habitantes era pobre. Los números hablaban por sí solos. Tuvimos el honor de ser recibidos por el alcalde de aquel entonces, el señor Stephen Reed, junto a algunos miembros de su equipo y nos obsequió a cada uno un ejemplar del presupuesto de la ciudad (impreso en unas 400 páginas). Otro souvenir que nos regaló fue una pintoresca tasa con el logo de la ciudad y su nombre estampado en la misma. El señor Reed cumplía ya veinticuatro años como alcalde y manifestaba su intención de continuar sirviendo a la ciudad por un tiempo más. La prensa de aquellos días daba cuenta de acusaciones de corrupción en contra de aquella administración comunal. Luego de ver semejantes contrastes con Austin no pude más que comenzar a imaginar preguntas y posibles respuestas… ¿Qué podría haber transformado a la pequeña Austin en una de las ciudades capitales de mayor crecimiento en los últimos lustros? ¿Qué podría haber provocado la decadencia de la otrora opulenta Harrisburg?
Fue allí cuando recordé las
clases de Historia Económica de los profesores Roberto Varo y Luis Coria. En los
claustros universitarios pasamos horas apasionantes indagando sobre los
conceptos de la “Nueva Economía Institucionalista”. Esas ideas me ayudaron a
elucubrar algunas posibles respuestas a los interrogantes planteados. En
efecto, las instituciones económicas y políticas, y la instalación de una
estrategia de desarrollo como política de estado podrían ayudar a explicar por
qué dos ciudades capitales, del mismo país, podían tener desarrollos tan divergentes.
Y ya que menciono la palabra "instituciones" es menester recordar que ese
término no aplica a “organizaciones” solamente. El concepto abarca diversos
aspectos de la organización de una sociedad: las reglas de juego formales e informales,
la generación de incentivos a la iniciativa privada, la política tributaria, la
visión de los principales esquemas legales y económicos, la organización de las
instituciones civiles y sociales e incluso la transparencia y el accountability
de los funcionarios de gobierno. Algunos de estos conceptos fueron
abordados por economistas galardonados con el premio Nobel, tales como Ronald
Coase, Douglas North, Elinor Ostrom, entre otros. En estricto rigor, para poder
contestar a los interrogantes sobre el desarrollo económico de cualquier lugar es necesario realizar estudios más profundos y con fundamentos científicos.
Pero intuitivamente, y con la impetuosidad de un joven economista, me permitía
inferir que el crecimiento económico de aquellas ciudades y la calidad
institucional de las mismas podían estar altamente correlacionadas.
Volviendo a mi país, luego de
haber visitado otras ciudades más, me preguntaba: ¿qué lecciones podemos
aprender? ¿Qué vínculos podemos encontrar entre la calidad institucional y el desarrollo de las regiones de nuestro país? Y si extrapolamos estos conceptos a la nación
entera ¿podríamos explicar las épocas de crecimiento y decadencia de nuestro país a
la luz de sus instituciones? ¿Y en vistas de la situación actual de las
instituciones argentinas (gobiernos, justicia, régimen impositivo y laboral, derechos de propiedad, respeto de las reglas de juego, previsibilidad y
transparencia en los actos de gobierno, organismos de control de los bienes
públicos, etcétera) podríamos vaticinar el desarrollo de Argentina en los próximos
años? Les dejo a mis distinguidos lectores estas inquietudes; quizás ustedes
puedan llegar a sus propias conclusiones.
domingo, 12 de abril de 2020
Sobre la negociación de la deuda argentina
En estos meses hemos estado pendientes de los resultados de la negociación de la deuda por parte de la administración nacional. Al parecer estos episodios son mucho más frecuente para Argentina de lo que pueden ser para otros países de la región y del mundo. Evidentemente hay parámetros que llevan a que nuestro país ingrese en fases divergentes y no estables, y que cada tanto, tengamos que buscar una corrección de las trayectorias.
Todo esto me recuerda a mi tesis de licenciatura en Economía. Hace unos quince años presenté la tesis intitulada: “Endeudamiento de la Argentina durante los últimos 30 años, con especial énfasis en el Canje de Deuda 2005”. Con este trabajo intenté valerme de herramientas proporcionadas por la economía matemática para explicar a través de un modelo sencillo que el gobierno, como agente tomador de decisiones, puede "optimizar" una decisión maximizando los resultados dentro de un horizonte temporal. A mí entender, y desde la visión de aquel estudiante de economía, algunos gobiernos pueden optimizar una decisión sabiendo que la misma no es consistente intertemporalmente y que incluso lo hacen sabiendo que dicha decisión tenderá a comportarse en forma caótica. Es decir, un buen gobierno debiera optar por una estrategia que necesita ser optimizada en forma intertemporal para asegurar que las variables convergerán a un equilibrio; de lo contrario, podría ser estable por cierto tiempo pero luego dichas variables podrían diverger por trayectorias inestables (pateando el problema para adelante).
Para ser más claro, voy a intentar dar un ejemplo. Supongamos que una persona tiene mucho apetito por cierta comida, digamos el helado. Supongamos también que esta persona sabe que solo puede tolerar una determinada cantidad de helado por día ya que si consume más cantidad sobrevendrá luego algún problema de indigestión, a tal punto que puede terminar internado en un hospital. Al momento de decidir qué cantidad de helado comer, la persona está parada frente a dos posibles escenarios:
1) consumo una "adecuada" cantidad de helado hoy para lograr un equilibrio óptimo intertemporalmente, o sea, que es óptimo en este día y también para mañana, ya que mañana amaneceré bien y todo seguirá su curso normal.
2) consumo todo lo que me dé la gana hoy, total me encanta muchísimo el helado, y si mañana las cosas vuelan por el aire, no importa, por lo menos disfruté mucho del helado en un día.
Como vemos, la primera elección podría ser considerada como una "optimización intertemporal" que tiene a una estabilidad de las variables. En el caso de la segunda opción vemos que los beneficios fueron maximizados en un determinado horizonte temporal finito, pero más allá del tiempo las variables se tornan caóticas y transitan por trayectorias divergentes. Esto es un ejemplo de que la decisión "no fue óptima desde el punto de vista intertemporal".
Espero que la negociación de la deuda de la administración nacional opte por una decisión que no sólo le convenga a su horizonte temporal de gobierno, sino que sea estable desde el punto de vista intertemporal.
A continuación dejo el vínculo a la tesis de licenciatura. Espero sus observaciones/comentarios, los mismos serán muy bienvenidos.
sábado, 29 de noviembre de 2014
Martín Tetaz, autor de "Psychonomics": la ECONOMÍA + PSCIOLOGÍA COGNITIVA
Martín Tetaz ha publicado recientemente el primer libro en América Latina que aborda una nueva rama en el ECONOMÍA: la economía del comportamiento, una aleación entre ECONOMÍA + PSICOLOGÍA COGNITIVA.
En el año 2002, el psicólogo israelí Daniel Kanheman recibió el Premio Nobel de Economía por sus aportes en esta nueva rama de la disciplina.
Algunos interrogantes:
¿En qué consiste esta nueva rama de la economía?
¿Qué aplicación práctica puede tener en nuestra vida personal o en la formuación de políticas públicas?
¿En qué nos puede ayudar en nuestras finanzas personales?
Escuchemos a continuación al economista Martín Tetaz.
sábado, 25 de octubre de 2014
Creación de un Banco Provincial: opinión del Ministro Marcelo Costa
Le consultamos:
- ¿Cuáles son los argumentos a favor de la creación de un Banco Provincial?
- ¿Por qué la banca privada actual sólo prestó financiamiento al sector vitivinícola en detrimento de otros sectores como el olivícola y el de petróleo?
- ¿Por qué no se capitaliza aún más el Fondo para la Transformación y el Desarrollo en lugar de crear un Banco Provincial?
- ¿Cuánto es el monto que se necesita para la capitalización de un posible banco? Es decir ¿cuánto se necesitará para crear sucursales, establecer una red de servicios en toda la provincia, etc.?
Escuchemos lo que nos decía el Ministro Costa.
Creación de un Banco Provincial: opinión de Alejandro Fadel
Escuchemos lo que nos decía Fadel.
Censo Industrial de la Provincia de Mendoza
Escuchemos lo que nos decía el Subsecretario.
Situación Económica, Comercial y Financiera en el Valle de Uco
El sector apuesta a seguir mejorando la calidad de los productos, como estrategia para poder mejorar la rentabilidad. El problema del financiamiento del capital de trabajo, entre otras cosas.
Escuchemos lo que nos decía Alberto Carletti.
Audio de la entrevista
sábado, 27 de septiembre de 2014
Entrevista al Superintendente del Departamento General de Irrigación
Durante el programa de hoy, pudimos tomar contacto con el Superintendente del Departamento General de Irrigación, Contador José Luis Álvarez.
El AGUA, un recurso vital y estratégico es un tema recurrente en nuestro programa Clima de Negocios. En esta oportunidad, pudimos hablar con el máximo responsable del Departamento General de Irrigación. Varias cuestiones fueron abordadas durante la entrevista, entre las que se destacan:
- Situación hídrica actual ¿estamos en emergencia hídrica?
- ¿Qué mecanismos deberían introducirse para mejorar el uso eficiente del agua?
- Actualmente sólo el 3 % del territorio de Mendoza está cultivado ¿qué podemos hacer para expandir la frontera agrícola?
- ¿Es necesario una reforma en la Ley de Aguas?
Escuchemos el audio de la entrevista.












