sábado, 13 de febrero de 2021

Clásicos de la Economía 01 - Conozcamos a Paul Anthony Samuelson

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Hace algunos días hablaba con mi amigo José Gudiño respecto a las diferentes escuelas de pensamiento económico, y nos imaginábamos un gran espectro donde se ubicaban los economistas más prominentes de la historia. En un extremo de dicha región, hacia la izquierda, brillan las estrellas de Karl Marx, Engels, y planetoides como Lenin o Trotsky. Hacia la derecha, podríamos divisar las estrellas de Ludwing von Mises, Friedrich von Hayek, entre otros. Obviamente, si quisiéramos encontrar a Milton Friedman lo encontraríamos desde el centro hacia la derecha, bien a la derecha… Y me animaría a decir que un astro que se encuentra destellando en el centro, hacia la izquierda es sin dudas, John Maynard Keynes. Quizás me equivoque, y mi telescopio imaginario esté mal calibrado actualmente, pero por lo menos es lo que podemos divisar ahora según la tecnología y conocimiento de que dispongo. Seguramente, pueda atinar mi visión con el paso del tiempo, y pueda dibujar con más precisión esta constelación. Ahora bien, si tuviera que establecer una de las estrellas que más ha iluminado el camino de los economistas en los últimos setenta años, podría decir sin temor a equivocarme que es la estrella que está bien al centro. Es la que corresponde al profesor Paul Anthony Samuelson, quien con mucha claridad pudo fusionar a Keynes con todos los clásicos anteriores, y formar lo que él mismo llamó como “síntesis neoclásica”.

Fue Samuelson el que más trabajó en el desarrollo de las doctrinas que iban a dar consistencia a las teorías de Keynes, con formulación matemática e integración con las teorías precedentes.  Fue el primer norteamericano galardonado con el Nobel de Economía, en 1970. Su mérito no sólo fue la formulación de dichos planteos matemáticos, sino que también estableció análisis empíricos que ayudasen a comprender las teorías por él explicadas. Su célebre manual de economía fue el medio principal con el que el profesor Samuelson pudo popularizar las teorías keynesianas, haciendo uso del modelo IS-LM y amalgamándolo con la visión de la microeconomía neoclásica previa. Su obra sirvió de base para integrar de manera armónica todo el conocimiento económico existente hasta ese momento, uniendo la visión microeconómica con la macroeconomía. La sofisticación de su análisis a través de los métodos matemáticos hizo que la economía como disciplina de estudio fuera categorizada a niveles cercanos de cualquier ciencia natural. No obstante lo cual, el mismo profesor Samuelson era consciente de las limitaciones ya que admitía que “la economía no es una ciencia exacta.”

Si tuviéramos que encontrar a un economista que pudo reescribir lenguaje terrícola la teoría keynesiana, poniendo en evidencia las limitaciones del mercado, y exponiendo la necesidad de la intervención del Estado, el profesor Samuelson sobresale destacablemente. Es uno de los pioneros que define el rol de los estabilizadores automáticos que permiten a una economía moderar o suavizar los ciclos económicos. Es uno de los primeros que aborda la teoría de los bienes públicos y la teoría del bienestar, entre otras cosas.

Cuando hablamos de la teoría keynesiana debemos referirnos más al desarrollo teórico de Paul A. Samuelson y no tanto al propio Keynes. En los próximos dos artículos, quisiera compartir algunos apuntes tomados de los escritos del propio Paul Samuelson y que hacen referencia al tema de la pobreza y desigualdad, al grave problema de la estanflación, de la economía del medioambiente y del control de precios. Dedicaré un artículo específico a ver qué decía este nobel de economía sobre la economía Argentina.

 


sábado, 30 de enero de 2021

ESTANFLACIÓN, una enfermedad curable

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Afirmar que nuestra economía se encuentra sumergida en una profunda “estanflación” no resulta ninguna novedad. Pero no deja de sorprender que sigamos sumergidos en este proceso por tanto tiempo y que no existan indicios de que pronto podríamos salir del fango en el que nos encontramos empantanados. Cuando los economistas hablamos de estanflación, nos estamos refiriendo a un fenómeno que combina inflación persistente con estancamiento económico. Al decir esto, huelga mencionar que otras variables asociadas también muestran un deterioro, a saber: desempleo, pobreza, desigualdad, desinversión, etc.

En el gráfico de abajo, gracias a la genialidad de www.tradingeconomics.com puedo mostrarles gráficamente que en los últimos 10 años el producto bruto argentino solo ha tenido cuatro años de crecimiento positivo, pero si lo medimos de punta a punta, el PBI ha caído profundamente, es decir, nuestra economía es más chica que hace una década: la torta se achicó y los comensales somos, sin dudas, muchos más. Paralelamente, vemos que el índice de inflación anual es de dos dígitos durante todo el período, pero lo preocupante es que ha tenido picos enormes de crecimiento, llegando a más del 50% de variación interanual. Desde 2018, la economía no ha parado de achicarse y la inflación no ha detenido su alza. Toda una década de ESTANFLACIÓN, y desde 2018, una ESTANFLACIÓN en grado sumo.


La pregunta válida es ¿cómo podemos salir de esta situación sin generar aún más costos en términos de bienestar para nuestra población? Por mucho tiempo, los economistas hablaban de la famosa disyuntiva de corto plazo entre inflación y desempleo: si queríamos bajar la inflación, teníamos que soportar contracción económica; y si queríamos hacer crecer la economía, era válido soportar un poco de inflación. Afortunadamente, esta disyuntiva no es una ley inmutable, y la ciencia económica pudo elaborar puntos medios  gracias a teorías como la de las expectativas racionales. En otras palabras, se podría aplicar un plan de estabilización que converja a niveles de inflación más bajos y con crecimiento positivo de la actividad económica, ambos objetivos al mismo tiempo. PERO, para poder lograrlo se requiere un plan creíble y sustentable en el tiempo. Se requiere un buen diagnóstico inicial, establecer metas razonables y alcanzables, y disciplina por un buen plazo. Para ello, es preciso concertar políticas que se instrumenten más allá de un solo mandato presidencial. Es imperioso poner manos a la obra… ¿Por qué seguir esperando un milagro? Esto es, a grandes rasgos, lo que planteaba en un artículo publicado recientemente en el portal INFOBAE. Muchos me criticaron el hecho de no haber hecho referencia explícita a los pobres y al problema de la pobreza. Créanme: al hablar de inflación y de falta de confianza en la moneda, de la ausencia de inversiones de largo plazo, de la falta de un buen clima de negocios, no pienso específicamente en los ricos o en los sectores más pudientes de la sociedad: de alguna forma, ellos ya tienen sus problemas resueltos de antemano; pero sin aquellos presupuestos básicos la movilidad social está seriamente dañada. La pregunta que sigue latente es: ¿contaremos con la voluntad patriótica de concertar políticas estratégicas y de largo plazo? ¿Podremos retomar una senda de crecimiento sostenido en el tiempo y con desaceleración progresiva de la inflación? Son interrogantes abiertos que me gustaría que algún día comiencen a tener respuestas concretas. Un acuerdo patriótico y de alcance estratégico puede ser UTÓPICO o IDÍLICO. Pero es estrictamente necesario, y cada vez más urgente.


domingo, 17 de enero de 2021

La imperiosa necesidad de un acuerdo patriótico

Hoy tuve la gran alegría de poder ver publicado un artículo de mi autoría en el principal medio de información de Argentina, y uno de los portales informativos más visitados en América Latina, INFOBAE.

Agradezco la deferencia que ha tenido conmigo el señor Daniel Sticco, quien es el Jefe de Redacción de la sección de Economía del mencionado portal.

Por razones que comprendo y asocio a necesidades editoriales, la Redacción del portal prefirió acortar el punto número 9 como así también la conclusión final. A continuación, comparto el vínculo al artículo tal como fue publicado por INFOBAE y al final agrego los párrafos originales de mi escrito.

Desde ya, agradezco las críticas y los comentarios.







A continuación transcribo aquí el punto 9 nuevamente y mi conclusión final, que no fue publicada:

1.  "9) Establecer un plan destinado a la urbanización, acceso al agua potable y cloacas para los habitantes de la nación. Es preciso dimensionar el costo de estas inversiones y un horizonte claro que permita a todos los argentinos el acceso a estos derechos básicos que aseguran la igualdad de oportunidades.

2. [...]

     Aunque estos deseos sean idílicos o utópicos, permitámonos soñar y expresarlos. Quiera Dios que nuestros dirigentes logren dejar de lado sus afanes de poder y de gloria personal, y tengan la valentía de sentarse en una misma mesa con aquellos que piensan distinto para poder acordar aquello que nuestra patria y las futuras generaciones tanto necesitan, atendiendo como es debido a los presupuestos básicos de consenso, diálogo social y fraternidad del pueblo argentino."


viernes, 9 de octubre de 2020

Charla sobre temas económicos con "El Republicano"

 Compartimos el diálogo que mantuvimos con Ignacio Correa y Agustín Tempesti, del portal "El Republicano" sobre temas de la realidad económica. Compartimos nuestra visión de la economía, de los desafíos económicos y temas de la actualidad. Todo en pos de contribuir al "diálogo socrático" y a la formación del espíritu crítico, que tanta falta nos hace. 

Se aceptan comentarios, contribuciones y críticas que serán muy bienvenidas. Para ver la entrevista, haga click aquí.



martes, 22 de septiembre de 2020

Test sobre su escuela de pensamiento económico preferida (o más afín)

Basándonos un test clásico de los años 80, trataremos de identificar sus preferencias en materia de política económica. En este caso hay solo dos grandes visiones: Keynesianismo y Monetarismo. Por supuesto, sabemos que hay más escuelas de pensamiento, pero en la PRÁCTICA, queremos saber con cuál modelo estaríamos "más o menos" identificados. ¿Se anima a hacerlo? Nos hemos basado en un cuestionario de la Enciclopedia Práctica de la Economía, de la Editorial Hyspamérica, 1982).

NO HAY RESPUESTAS CORRECTAS. El resultado final estará entre 0 y 18. Si su resultado está cerca de 0, será una persona con más tendencia a aceptar el pensamiento Keynesiano. Si el resultado le acerca a un valor más aproximado a 18, entonces, podría estar más cerca de un pensamiento monetarista. ¿Jugamos?


Acceda con este link al test: TEST



domingo, 30 de agosto de 2020

Historia de dos ciudades

Algunas notas sobre dos ciudades y 

sobre la calidad de las instituciones.


Lea a continuación este artículo o escúchelo a través de este link.


“Historia de dos ciudades”, más conocida con su título original “A Tale of two cities” es una novela del escritor Charles Dickens que describe maravillosamente algunos acontecimientos en los albores de la Revolución Francesa, y cuyos escenarios principales fueron Londres y París. Además de haber descrito con crudeza los hechos vinculados a la revolución, Dickens dibujó retratos de dos ciudades con notorios contrastes. Salvando las diferencias, tomé el título de aquel libro para intitular este breve artículo con el fin de graficar sucintamente dos ciudades que pude visitar hace ya un tiempo. Ambas son capitales estaduales; ambas se sitúan en el país más influyente del mundo en el último siglo; pero ambas denotan grandes diferencias en cuanto a su desarrollo económico e institucional, por lo menos en las últimas décadas. 

"Dickens dibujó retratos de dos 
ciudades con notorios contrastes.."

En el año 2006, a través de la beca IVLP del Departamento de Estado de Estados Unidos, por intermedio de la prestigiosa Fundación Universitaria del Río de la Plata, pude visitar ese gran país del norte de nuestro continente. Con la expectativa de un joven economista, soñaba explorar algunos rasgos de la cultura, la política, la sociedad y la economía de la gran potencia. Dentro de la agenda del viaje teníamos la chance de conocer varias ciudades, entre ellas, la ciudad de Austin (capital del estado de Texas) y la ciudad de Harrisburg (capital del estado de Pensilvania). Debo confesar que previo al desembarco en aquel país no conocía demasiado sobre los números de dichas ciudades, pero lo que fui descubriendo con el correr de los días llamó mi atención en grado sumo.

La primera ciudad que visitamos fue Austin. A primera vista aprecié una ciudad pujante, con orden y pulcritud, con nuevas edificaciones y un aire de crecimiento muy evidente. Visitamos el town hall o alcaldía, nos entrevistamos con algunas autoridades municipales (entre ellas con el alcalde Will Wynn) y pudimos conocer de primera mano la visión de sus líderes comunales. 


El acceso a los números de la ciudad me proporcionó de inmediato una idea: estábamos visitando una de las ciudades de mayor crecimiento económico y poblacional de los Estados Unidos. Una de las cosas que más capturó mi atención fue que la alcaldía y el consejo deliberante se encontraban en un moderno edificio cuyos ventanales dejaban a la vista de los transeúntes casi todo el interior. Por ejemplo, una persona que caminara por la vereda podría apreciar si el consejo de la ciudad se encontraba sesionando. Todo un diseño pensado para enarbolar los conceptos de Government transparency y open office. Los anfitriones nos dieron cuenta de algunos aspectos que caracterizaban esta política de transparencia gubernamental: por ejemplo, los ciudadanos podían acceder a los informes de comisiones, saber fecha y lugar de las reuniones de sus miembros y con quiénes se reunían; el consejo estaba abierto a la participación de los ciudadanos; todos los proveedores y funcionarios debían hacer la correspondiente declaración de conflicto de intereses y los lobistas debían estar oficialmente inscriptos. En aquel momento, la ciudad contaba con un departamento de Desarrollo Económico que centraba sus esfuerzos en promover las actividades culturales, la expansión de negocios existentes, la creación de incentivos que permitieran la atracción de nuevos emprendimientos, la promoción del turismo, música, entretenimiento y el apoyo de pequeños negocios incipientes. No era casualidad que Austin ostentara la fama de ser la “capital de la música en vivo”.

Luego de un par de semanas arribamos a la ciudad capital de Pensilvania: Harrisburg. El primer lugar que visitamos fue el capitolio, sede del poder legislativo del estado. Se trataba de un palacio centenario que ostentaba una opulencia envidiable, claro y evidente signo de una época de riqueza de un tiempo pasado.

Fuera del impresionante capitolio, la ciudad mostraba menos actividad en sus calles. En términos relativos, esta urbe tenía mucho menos color y pulcritud que Austin, la cantidad de homeless (personas sin hogar) era notoria y muchos negocios tenían sus ventanas cerradas con carteles “out of business”. Ese primer vistazo me dio algunas ideas intuitivas sobre la situación socioeconómica, que luego fueron corroboradas con la contundencia de las estadísticas: una tasa de desempleo superior a la media nacional; tasas de crecimiento poblacional negativas desde los años ’70; una de las tasas de crecimiento económico más bajas del país; el indicador de pobreza marcaba que uno de cada cuatro habitantes era pobre. Los números hablaban por sí solos. Tuvimos el honor de ser recibidos por el alcalde de aquel entonces, el señor Stephen Reed, junto a algunos miembros de su equipo y nos obsequió a cada uno un ejemplar del presupuesto de la ciudad (impreso en unas 400 páginas). Otro souvenir que nos regaló fue una pintoresca tasa con el logo de la ciudad y su nombre estampado en la misma. El señor Reed cumplía ya veinticuatro años como alcalde y manifestaba su intención de continuar sirviendo a la ciudad por un tiempo más. La prensa de aquellos días daba cuenta de acusaciones de corrupción en contra de aquella administración comunal. Luego de ver semejantes contrastes con Austin no pude más que comenzar a imaginar preguntas y posibles respuestas…  ¿Qué podría haber transformado a la pequeña Austin en una de las ciudades capitales de mayor crecimiento en los últimos lustros? ¿Qué podría haber provocado la decadencia de la otrora opulenta Harrisburg?


Fue allí cuando recordé las clases de Historia Económica de los profesores Roberto Varo y Luis Coria. En los claustros universitarios pasamos horas apasionantes indagando sobre los conceptos de la “Nueva Economía Institucionalista”. Esas ideas me ayudaron a elucubrar algunas posibles respuestas a los interrogantes planteados. En efecto, las instituciones económicas y políticas, y la instalación de una estrategia de desarrollo como política de estado podrían ayudar a explicar por qué dos ciudades capitales, del mismo país, podían tener desarrollos tan divergentes. Y ya que menciono la palabra "instituciones" es menester recordar que ese término no aplica a “organizaciones” solamente. El concepto abarca diversos aspectos de la organización de una sociedad:  las reglas de juego formales e informales, la generación de incentivos a la iniciativa privada, la política tributaria, la visión de los principales esquemas legales y económicos, la organización de las instituciones civiles y sociales e incluso la transparencia y el accountability de los funcionarios de gobierno. Algunos de estos conceptos fueron abordados por economistas galardonados con el premio Nobel, tales como Ronald Coase, Douglas North, Elinor Ostrom, entre otros. En estricto rigor, para poder contestar a los interrogantes sobre el desarrollo económico de cualquier lugar es necesario realizar estudios más profundos y con fundamentos científicos. Pero intuitivamente, y con la impetuosidad de un joven economista, me permitía inferir que el crecimiento económico de aquellas ciudades y la calidad institucional de las mismas podían estar altamente correlacionadas.

Volviendo a mi país, luego de haber visitado otras ciudades más, me preguntaba: ¿qué lecciones podemos aprender? ¿Qué vínculos podemos encontrar entre la calidad institucional y el desarrollo de las regiones de nuestro país? Y si extrapolamos estos conceptos a la nación entera ¿podríamos explicar las épocas de crecimiento y decadencia de nuestro país a la luz de sus instituciones? ¿Y en vistas de la situación actual de las instituciones argentinas (gobiernos, justicia, régimen impositivo y laboral, derechos de propiedad, respeto de las reglas de juego, previsibilidad y transparencia en los actos de gobierno, organismos de control de los bienes públicos, etcétera) podríamos vaticinar el desarrollo de Argentina en los próximos años? Les dejo a mis distinguidos lectores estas inquietudes; quizás ustedes puedan llegar a sus propias conclusiones.

 

Lic. José D. Atencio

Mat. Prof. 03-041

CPCE Mza

 

 

 

domingo, 12 de abril de 2020

Sobre la negociación de la deuda argentina

En estos meses hemos estado pendientes de los resultados de la negociación de la deuda por parte de la administración nacional. Al parecer estos episodios son mucho más frecuente para Argentina de lo que pueden ser para otros países de la región y del mundo. Evidentemente hay parámetros que llevan a que nuestro país ingrese en fases divergentes y no estables, y que cada tanto, tengamos que buscar una corrección de las trayectorias. 

Todo esto me recuerda a mi tesis de licenciatura en Economía. Hace unos quince años presenté la tesis intitulada: “Endeudamiento de la Argentina durante los últimos 30 años, con especial énfasis en el Canje de Deuda 2005”. Con este trabajo intenté valerme de herramientas proporcionadas por la economía matemática para explicar a través de un modelo sencillo que el gobierno, como agente tomador de decisiones, puede "optimizar" una decisión maximizando los resultados dentro de un horizonte temporal. A mí entender, y desde la visión de aquel estudiante de economía, algunos gobiernos pueden optimizar una decisión sabiendo que la misma no es consistente intertemporalmente y que incluso lo hacen sabiendo que dicha decisión tenderá a comportarse en forma caótica. Es decir, un buen gobierno debiera optar por una estrategia que necesita ser optimizada en forma intertemporal para asegurar que las variables convergerán a un equilibrio; de lo contrario, podría ser estable por cierto tiempo pero luego dichas variables podrían diverger por trayectorias inestables (pateando el problema para adelante).

Para ser más claro, voy a intentar dar un ejemplo. Supongamos que una persona tiene mucho apetito por cierta comida, digamos el helado. Supongamos también que esta persona sabe que solo puede tolerar una determinada cantidad de helado por día ya que si consume más cantidad sobrevendrá luego algún problema de indigestión, a tal punto que puede terminar internado en un hospital. Al momento de decidir qué cantidad de helado comer, la persona está parada frente a dos posibles escenarios:

1) consumo una "adecuada" cantidad de helado hoy para lograr un equilibrio óptimo intertemporalmente, o sea, que es óptimo en este día y también para mañana, ya que mañana amaneceré bien y todo seguirá su curso normal.

2) consumo todo lo que me dé la gana hoy, total me encanta muchísimo el helado, y si mañana las cosas vuelan por el aire, no importa, por lo menos disfruté mucho del helado en un día.

Como vemos, la primera elección podría ser considerada como una "optimización intertemporal" que tiene a una estabilidad de las variables. En el caso de la segunda opción vemos que los beneficios fueron maximizados en un determinado horizonte temporal finito, pero más allá del tiempo las variables se tornan caóticas y transitan por trayectorias divergentes. Esto es un ejemplo de que la decisión "no fue óptima desde el punto de vista intertemporal".



Espero que la negociación de la deuda de la administración nacional opte por una decisión que no sólo le convenga a su horizonte temporal de gobierno, sino que sea estable desde el punto de vista intertemporal.

A continuación dejo el vínculo a la tesis de licenciatura. Espero sus observaciones/comentarios, los mismos serán muy bienvenidos. 


Tesis Lic Atencio